Balance 2018: El fracaso de mi web, el éxito de mi vida personal

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Estos pies que estás viendo son de Marco. Él es el motivo por el cual mi negocio no termina de arrancar.

Si quieres conocer mi historia personal y profesional, no dejes de leer las siguientes líneas. Es una lectura sencilla que no te llevará más de 3 minutos de tu valioso tiempo.

Para los perezosos: si quieres escuchar en audio el post, dale al play. (¡Conseguir grabar esto ha sido todo un reto!)

Los demás: ¿estás preparados para la lectura?

¡Pues vamos al lío!

Después de mucho meditarlo, decidí dejar mi trabajo (un puesto de trabajo fijo) para crear mi propio negocio.

Esta web.

Mi idea era ayudar a futuros emprendedores a decidirse a dar el paso y crear su web y su negocio. Ayudarles a vivir de su pasión de forma autónoma.

Lo que cada vez tengo más claro, es que nadie te regala nada en esta vida y que todo lo que quieres conseguir requiere un esfuerzo.  Tu propio esfuerzo.

Volviendo al tema inicial.

En el año 2018 pido una excedencia en mi trabajo para dedicarme única y exclusivamente a construir mi sueño, ser diseñadora web.

Había pasado tiempo formándome y creí que estaba preparada para dar el gran salto a la red.

Mi lema era: 2018 es el año del cambio.

Y tanto que fue el año del cambio.

En enero no solo dejé mi trabajo, sino que descubrí que mi proyecto se tendría que aplazar porque había otro proyecto en camino: estaba embarazada.

De repente mi sueño de ser diseñadora web se había truncado por el de ser mama.

La noticia fue como una bomba. No sabía si reír o llorar. Había pedido una excedencia voluntaria de un año y no tendría derecho ni a baja laboral ni a ninguna remuneración.

Sufrí mucho por este tema, por la remuneración. Estaba muy presionada por mi familia para que volviese al trabajo o para que buscase otra cosa y que tuviese acceso a mis derechos como mujer embarazada.

Pero yo, cabezona de mí, solo tenía una cosa en mente:

Currarme todo el diseño de la web y la construcción de mi negocio antes de que el bebé naciese.

No quería volver a mi curro. Si lo había dejado era porque estaba muy harta y necesitaba desconectar de las injusticias del mundo laboral.

Así pues, los meses fueron pasando y mi web iba cogiendo forma.

A los cinco meses de embarazo, mi pareja y yo, subimos al hospital muy emocionados. En la ecografía nos dirían si tendríamos un niño y o una niña.

Nota aparte: A los que sois padres, ¿no os resulta muy cansina la gente? Siempre preguntando si prefieres niño o niña… Yo que creo en el destino, no puedo decir qué sexo prefiero. Todo está escrito y vendrá lo que me corresponda.

Bueno, el caso es que nos dijeron que tendríamos otro pitilín en la familia.

Yo contenta y mi pareja más.

El tiempo fue pasando, mi negocio ya había empezado a ver la luz y mi tripa cada día era más hermosa.

mi negocio no termina de arrancar

El pitufo era un bicho. ¡Se movía muchísimo dentro la tripa!

Con esto del embarazo, comencé a coger una rutina que no tenía hasta ahora. Todos los días salía a pasear unos cuantos kilómetros. Lo que significaba, tener que perder tiempo de mi proyecto.

Además, mi familia es muy de ir al bar y yo soy muy fácil de convencer, así que muchos días dejaba mi proyecto abandonado por ir a echar un cafecito.

Ya estábamos en julio. Toda la maquinaria estaba en marcha y mi proyecto por fin vio la luz.

El único “problema” al que me enfrentaba, era que en octubre ese proyecto se quedaría abandonado.

El verano pasó volando y la fecha para salir de cuentas llegó súper rápido.

13 de octubre: el pequeño pitufo tendría que venir al mundo.

14 de octubre: nada.

15 de octubre: nada.

16 de octubre: contracciones cada 20-30 minutos.

17 de octubre: contracciones cada 5-10 minutos.

18 de octubre: contracciones cada 5 minutos.

Ese día, nuestro periquito se murió a las 8 de la mañana. Entre las lágrimas de dolor por la pérdida de nuestro pequeño Roucoul (Rucul) y el dolor por las contracciones, fui al hospital como una magdalena.

Entré a la sala del paritorio, me cambié de ropa y un chico (que era un amor) sería el encargado de traer al mundo al pequeño Marco.

Después de más de 10 horas de parto, el pequeñajo de la casa se dejó ver la cara a eso de las 8 de la tarde.

mi negocio no termina de arrancar

Qué ironía, ¿verdad?

El mismo día puedes formar parte de la vida y la muerte.

Pero bueno, volvemos a la historia principal, que yo me enrollo mucho y me voy por las ramas rápido.

A partir de ese momento, el pequeño Marco pasó a ser mi proyecto principal.

Agur a mi negocio. Hola a mi vida de mama.

Después de 3 meses, he decidido retomar el asunto.

No sé cómo sacar tiempo para poder hacer todo lo que quiero.

No consigo grabar ni un vídeo. Este pitufo hace muchos ruiditos además de llorar y eso quedaría grabado…

Además está reclamando mi atención (como cualquier bebe, no lo digo a malas).

El caso, por el que escribo esto, es para hacer el balance de mi primer año en la web.

Puedo decir, que ha sido un fracaso porque además de tener pocas visitas no he tenido ni un cliente. (Cosa que es normal, porque tampoco le he dedicado todo el tiempo que pensaba invertir antes de coger la excedencia).

Lo bueno es que he tenido 2 suscriptores al curso gratuito por email.

Y el tema de las visitas, en fin, tampoco me puedo quejar. No son tan pocas. 1135 visitas en 6 meses y sin hacer nada en la web. No está tan mal.

Claro que otros tienen 1135 visitas diarias (ese es mi objetivo), pero ahora mismo tengo un bebe que me reclama más que mi web.

En la gráfica puedes como después de nacer el bebé la cosa ha ido cayendo en picado. Vamos, que ha ido de mal en peor. Pero esto hay que levantarlo. ¡Positividad a tope!

mi negocio no termina de arrancar

Me parece que este primer año me ha ido bastante bien, teniendo en cuenta que el blog está abandonado desde agosto (el último post que escribí fue sobre Coggle) y que no he mejorado nada en la web desde entonces.

El objetivo principal de este 2019 es que mi pequeño Marco siga creciendo y dándome alegrías. Ahora es mi prioridad, claro.

El segundo objetivo es conseguir escribir un post al mes e intentar tener algún cliente (aunque sea uno, no pido más).

Pregunta para los papas o mamas y además viven del negocio digital, ¿me puedes decir tu secreto para sacar tiempo?

No vale no dormir. Bastante zombi ando ya con eso de las tomas de la noche…

Tampoco vale eso de dejar el niño a los abuelos. No todos tenemos las mismas oportunidades.

¿Quizá me puedes dar algún consejo para mejorar la productividad?

Agradezco cualquier comentario, tus trucos serán útiles para mí.

O por el contrario, te pasa lo mismo que a mí y ¿necesitas que el día tenga 30 horas para poder llegar a todo?

Quiero terminar diciendo que estoy encantada con ser madre. Esto una experiencia maravillosa y enriquecedora, pero también una pequeña locura.

Ahora puedo decir que soy la mama de Marco.

No me juzgues por lo que voy a decir, pero es difícil ver como tu rutina y tu vida cambia tan drásticamente. De la noche a la mañana dejas de tener tiempo para ti y esto me frustra bastante.

Es por eso que te estoy pidiendo consejo. ¡Ayúdame por favor!

Gravatar Beatriz Calvo

Sobre Beatriz Calvo

Ayudo a emprendedores a diseñar su página web. En el blog encontrarás información sobre WordPress y herramientas que utilizo en mi día a día. Puedes apuntarte al curso gratuito por email para diseñar tú mismo una web rentable.

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